Sobre mi

Me llamo Marina.        Mis actividades actuales : ama de casa y madre. En los ratos libres escribo. 

Continuo para los que deseéis saber más sobre mí, junto con reflexiones de otra época, dura si la comparamos con las comodidades a veces excesivas que tenemos algunos de nosotros ahora, pero equilibrada y más feliz si lo comparamos con cosas muy necesarias y que por desgracia han ido desapareciendo con el tiempo. 

Naci el año 1951 en Fet un pueblo de Huesca. Allí todas las familias éramos agricultores.      A los 7 años de nacer yo, lo abandonamos porque construyeron un embalse (el de Canelles) y se inundaron para siempre nuestras tierras de cultivo. De allí sacábamos parte de nuestro sustento. El pueblo se salvo porque estaba construido en una gran roca encima de una peña. ¿Si queréis ver su aspecto después de 50 años de abandonarlo en este blog  de RIVIERE veréis fotografías del año 2009?  http://habitantesdelanada.blogspot.com/2009/09/nadie-en-fet.html

Los vagos recuerdos que tengo de mi infancia son muy positivos y felices. Yo era la más pequeña y la más mimada de cinco hermanos, también lo era de la gran familia que formaba todo el pueblo, y ser la más pequeña  tenía sus ventajas en una época y lugar donde las diversiones eran tan diferentes de ahora, sin televisión, ni internet, ni actividades extraescolares y con un juguete solamente durante toda la infancia, (esto último en mi caso) a cambio los  pequeños teníamos la suerte de vivir en un entorno natural donde encontrabas materia primera para crear cualquier juego y siempre bien aprovisionados de mimos y cariño de toda la comunidad.

Aunque los padres y hermanos mayores trabajaban todo el día en el campo y con el ganado, los pequeños entretanto teníamos una guardería muy buena, amplia y segura, todas las casas del pueblo. Los más mayores, abuelos y bisabuelos que no podían trabajar en el campo eran nuestros maestros. No habían estudiado, ni sabían leer muchos de ellos pero te enseñaban con el ejemplo lo principal: a querer, a ayudarse mutuamente y a trabajar duro pero con interés y sin quejas. Compartían con nosotros su sabiduría de una forma natural mientras ayudaban con lo que podían en las tareas familiares. A pesar de sus achaques; cocinaban, zurcían la ropa y confeccionaban con lana de las propias ovejas, jerséis y calcetines para los duros inviernos. Esas eran las principales tareas del sexo femenino. Al mismo tiempo nos explicaban sus historias y vivencias pasadas, muchas de ellas verdaderas y algunas inventadas cuando era conveniente para mantenernos atentos y sin movernos de su lado, ya que sus piernas no les permitían correr tras nosotros.

Ahora si queremos saber cosas del pasado lo buscamos en internet, pero es una lástima, muchos niños y jóvenes aunque quisieran no podrían averiguarlo de otra manera ya que cuando llegan se encuentran con la casa vacía, los abuelos en una residencia y los padres en el trabajo (los que tienen) intentando reunir suficiente para pagar todo. Seguramente si miráramos ese todo y separáramos lo esencial y necesario de lo que es superfluo e innecesario nos daríamos cuenta de las horas libres que podríamos tener para atender a nuestros hijos, a nuestros ancianos y disponer aún de tiempo libre. Aunque muchos de nosotros, tal como están las cosas ahora sea imposible cambiarlo, valdría la pena reflexionar sobre ello para orientar a nuestros hijos para que no caigan en los mismos errores.

Fue en Cataluña donde mis padres buscaron otras tierras para cultivar, un pueblo que se llama Almenar.

A partir de los 7 años mi vida cambio bastante, algunas cosas para bien y otras que entonces no me parecieron tan buenas han sido las que más me han ayudado posteriormente ya que me hicieron más fuerte.

Comencé a trabajar muy joven pero nunca me sentí desgraciada por ello, sino todo lo contrario. A los 14  años comencé a trabajar en una fábrica y me sentí muy feliz de poder ayudar económicamente a mi familia.

A los 25 años,  me casé  en Alfarrás, el pueblo de mi esposo donde continua mi vida. Mi esposo era y es empresario y después de casarme comencé a trabajar en diferentes tareas relacionadas con las empresas. Algunas de ellas fueron difíciles al principio pero lo aprendí y algunos dicen que lo hice bien, otros creerán que no, pero yo estoy satisfecha, ya que hice lo mejor que supe en cada momento.

Ya pasaba de los 40 años cuando tuve la dicha de ser madre, el cambio de actividades de aquella época fueron muy importantes y enriquecedoras para mí.

A los 53  años nos trasladamos a vivir a Barcelona, fue entonces que comencé a escribir. Siete años después hemos vuelto a nuestro pueblo,  Alfarrás.

Me gusta el campo, hacer huerto, la montaña y sobretodo buscar setas.
Mi música preferida és la clásica y me gusta el cine.
Prefiero comer en casa que ir de restaurantes y no me gusta salir por las noches.
Los libros que más me han gustado y ayudado son los de Antonio Blay.

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