Reflexiones sobre la crisis en Navidad

Las personas que conforman la sociedad celebrarán de muy diferente manera las fiestas navideñas. Podemos apreciar la existencia de cinco grupos aunque haya más variantes.

En el primero estarían los que casi no saben ni lo que tienen. Estos no se preocupan organizando las tareas típicas de la navidad, otros lo hacen por ellos. Su preocupación puede que este centrada en que no se descubra la procedencia de su riqueza o en esconder parte de ella, por si acaso. Sugiero a este grupo continuar leyendo para encontrar un destino adecuado a sus sobras.

En el segundo grupo pondremos a los que están muy ocupados eligiendo los regalos, vestidos, comida selecta, preparando vacaciones,… Estos son los privilegiados que todavía no han notado la crisis, los que tienen rentas o sueldos buenos y seguros. Harán un bien a la sociedad gastando al máximo, cuando, pocos pueden gastar y muchos necesitan vender.

En el tercero están los que también eligen la comida que prepararán, más humilde y adecuada a sus ingresos. También eligen regalos, pero serán prácticos, cosas necesarias que igualmente tendrían que comprar. Muchos de este grupo ya habrán notado el aguijón de la crisis o están viendo de cerca las orejas al lobo. El miedo y la angustia son sus compañeros cercanos.

En el cuarto los que tienen que pasar con muy poco, con el desempleo o ayuda social. Estos están más desocupados, no compran regalos ni comida especial, piden que no se acabe la ayuda para poder comer algo cada día. Los más desfavorecidos de este grupo estarán viviendo apiñados en la casa de algún familiar, amigo o bajo un puente, viendo como su casa pasa a ser de unos gigantes que todo lo pueden. Estos gigantes no perdonan, ni rebajan, ni aplazan las deudas de las personas que sólo son culpables, la mayoría, de pensar que siempre tendrían trabajo.

Por último estarían los que si no es por la caridad de algunos no comerían, no tendrían con que vestirse ni techo donde cobijarse. Muchos de este grupo ya ni se preocupan por conseguirlo, ya no tienen fuerzas para pedirlo, son, esos millones de personas que se mueren o morirán de hambre, ignorados por muchos y tratados por los que tienen el poder de remediarlo, como si no fueran humanos.

Aparte de los que se supone que son los culpables, algunos de nosotros hemos cometido errores que nos han hecho bajar al grupo inferior y puede que inconscientemente también hemos colaborado para que exista ese quinto grupo que no debería existir. Posiblemente el bajar al escalón inferior nos haga reflexionar y aprendamos la lección, esa que sólo se aprende a través del dolor; pero los grupos inferiores no pueden esperar el resultado de reflexiones, necesitan subir urgentemente, así que habría que pedírselo a los que pueden solucionarlo más rápido o mejor dicho, a los que contribuyen con sus actos y sus decisiones que tantas personas tengan que pasar penalidades, hambre y morir.

Pero es fácil que nos dejemos a los peores, a los que realmente tienen el poder. Esos que desde la oscuridad mueven los hilos. Así que, a esos les  decimos  que se hagan un favor a ellos mismos solucionándolo, si no lo hacen, esa justicia que todos sabemos que no se puede manipular ni con dinero ni poder se encargará de ellos en su momento.

Para las fiestas y para siempre: Paz, Amor, Salud, Comida, Trabajo “Para Todos”    

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